Muchos asumen que saben freír huevos, pero existen varias formas de hacerlo y que seguro no has probado. Parece una tarea básica en la cocina, pero la manera en que fríes un huevo puede influir en su aporte calórico, en la textura y hasta en el sabor de este alimento.
Te queremos dar algunos consejos prácticos y que descubras nuevas recetas de huevos. No todos los métodos son iguales, pero seguro te gustará más de uno. Puedes sustituir el aceite por otros líquidos y utilizar diferentes tiempos de cocción.
A lo largo del artículo te explicaremos los detalles. Vamos a detallar cinco alternativas para que hagas tus huevos fritos, y lo explicaremos con un paso a paso muy sencillo. ¡Comencemos!
- Huevo al microondas
- Freírlo en aceite de oliva
- Freírlo en aceite de girasol
- Huevo frito con agua
- Huevo frito con vinagre
Huevo al microondas
Hacer huevo en el microondas es una alternativa muy rápida y que tiene poco aporte calórico. Es perfecto si quieres reducir el consumo de grasa y aprovechar la proteína del huevo.
Se hace de la siguiente manera:
- Paso 1: Comienza por colocar el huevo en un recipiente apto para microondas. Casca el huevo en un bol o plato hondo y pincha la yema con un palillo para evitar que explote.
- Paso 2: Añade unas gotas de agua. Esto ayuda a que la clara se cocine de forma más uniforme y no se reseque.
- Paso 3: Cocina en intervalos cortos. Calienta durante 30 segundos, revisa el punto y añade más tiempo si es necesario, hasta que la clara esté cuajada.
Recuerda que este método no requiere aceite, así que es uno de los más bajos en calorías. La textura no es exactamente igual a la del huevo frito tradicional y la yema suele quedar más hecha.
Freírlo en aceite de oliva
Freír huevos en aceite de oliva es bastante común, en especial dentro de la cocina mediterránea. Suele aportar más calorías que otros métodos, pero puede traer sus beneficios nutricionales si lo haces bien.
Cocina de la siguiente manera:
- Paso 1: Calienta una pequeña cantidad de aceite. Utiliza una sartén antiadherente y añade solo lo justo para cubrir ligeramente la base.
- Paso 2: Casca el huevo con cuidado. Cuando el aceite esté caliente, añade el huevo evitando que salpique.
- Paso 3: Controla el punto de cocción. Aquí puedes regar la clara con el propio aceite para que cuaje sin necesidad de darle la vuelta.
Recordemos que el aceite de oliva virgen extra es una grasa saludable y rica en antioxidantes. Lo importante es no excederse con la cantidad para que el huevo no absorba más grasa de la que necesita.
Freírlo en aceite de girasol
El aceite de girasol también se utiliza con frecuencia para freír huevos, sobre todo porque aporta un sabor más neutro y tiene menos coste.
Se puede hacer de esta manera:
- Paso 1: Calienta el aceite sin que humee. Es importante no sobrecalentarlo para evitar que se degrade.
- Paso 2: Añade el huevo. Casca el huevo y deja que la clara se vaya cuajando poco a poco.
- Paso 3: Retira en el punto deseado. Una vez la clara esté hecha, saca el huevo y déjalo escurrir sobre papel absorbente.
El aceite de girasol se suele absorber con más facilidad que el de oliva, por ello hay que utilizarlo en la medida justa para no tener exceso de calorías.
Huevo frito con agua
El huevo frito con agua es una técnica más ligera. Aquí no se utiliza aceite y podrás tener una textura parecida al de un huevo a la plancha. Sin duda, puede reducir las calorías al mínimo, aunque el sabor quedará más neutro.
Hazlo de la siguiente manera:
- Paso 1: Calienta un poco de agua en la sartén. Añade solo una pequeña cantidad, suficiente para cubrir la base.
- Paso 2: Casca el huevo. Cuando el agua empiece a hervir suavemente, incorpora el huevo.
- Paso 3: Tapa la sartén. El vapor ayuda a que la clara se cocine sin necesidad de grasa.
Huevo frito con vinagre
Por último, también puedes freír huevos con un chorrito de vinagre. Es una técnica menos conocida, pero bastante buena porque mejora la textura de la clara y reduce calorías.
Estos serían los pasos:
- Paso 1: Añade unas gotas de vinagre a la sartén. Puede ser vinagre de vino o de manzana, en muy poca cantidad.
- Paso 2: Incorpora el huevo. El vinagre ayuda a que la clara coagule más rápido y no se disperse.
- Paso 3: Cocina como de costumbre. Puedes usar muy poco aceite o incluso combinar este método con el uso de agua.
Recuerda que el vinagre no aporta calorías significativas y, en cambio, mejora el aspecto del huevo porque hace que la clara quede más compacta y uniforme. Además, puede facilitar una cocción más rápida.
