Receta de bica gallega: el bizcocho de Galicia para chuparse los dedos

bica gallega

Hay dulces que no solo alimentan el cuerpo, sino que despiertan recuerdos, olores y paisajes. En Galicia, ese papel lo cumple la bica, el delicioso bizocho tradicional de Galicia.

La bica gallega es una de esos bizcochos gallegos que huelen a casa, a merienda tranquila y a café recién hecho. Tiene una miga jugosa, un punto mantecoso muy rico y una corteza dorada que engancha.

Dentro de las variantes tradicionales, una de las más conocidas es la bica mantecada de Trives (Ourense), famosa por su costra de azúcar y una miga más bien compacta y jugosa. En su versión más clásica se asocia a la manteca de vaca, suele aromatizarse con canela y, en muchas recetas, se incorpora masa fermentada o prefermento, lo que contribuye a su textura característica.

En esta ocasión, la receta está pensada como una bica gallega casera, con ingredientes fáciles de encontrar (mantequilla y nata) y levadura química para asegurar un buen resultado desde la primera vez. Con pasos claros y un horneado suave, queda un bizcocho perfecto para compartir o para dejar preparado varios días.

  1. Consejos para conseguir una bica gallega perfecta
  2. Ingredientes de bica gallega
  3. Cómo preparar la receta de bica gallega, paso a paso

Consejos para conseguir una bica gallega perfecta

La clave de una buena receta de bica gallega está en respetar la textura de la masa. Debe quedar densa pero cremosa, sin grumos, y con el azúcar bien integrado. Si se bate con calma y se pesa todo, el bizcocho sube bonito y queda uniforme.

Otro punto importante es el horneado. La bica agradece un horneado suave y estable: necesita tiempo para cocerse por dentro sin quemarse por fuera. Un horno constante y un molde adecuado marcan mucha diferencia en el resultado final.

Textura y miga

Para lograr una miga jugosa, conviene usar mantequilla a temperatura ambiente (o manteca, si se prefiere un toque más tradicional). Si está demasiado fría, cuesta integrarla; si está muy blanda, la mezcla puede quedar aceitosa y perder aire.

La harina se añade al final y se mezcla lo justo. Si se bate de más, la miga puede quedar más prieta. Lo ideal es terminar con movimientos suaves, hasta que no se vean restos secos y la masa tenga un aspecto liso.

Reposo y conservación

La bica mejora al reposar. Una vez fría, conviene dejarla tapada un rato para que la humedad se reparta y la miga se asiente. Así se corta mejor y queda más agradable al comer.

Para conservarla, va bien en una caja o envuelta en film. Aguanta varios días jugosa. Si hace calor, mejor en un lugar fresco y sin sol directo. También se puede congelar en porciones, bien envueltas, y descongelar a temperatura ambiente.

Ingredientes de bica gallega

Estos ingredientes están pensados para un molde rectangular tipo plum cake grande o uno redondo de unos 22–24 cm (mejor si es alto). La bica es un bizcocho contundente, así que el molde no debe llenarse hasta arriba para evitar desbordes.

Es importante que los huevos sean medianos o grandes y que la mantequilla esté blanda. Si se usa manteca, el sabor recuerda más a versiones tradicionales, pero con mantequilla también sale muy rica y es más fácil de encontrar.

  • 200 g de mantequilla (o manteca de vaca, si se consigue)
  • 250 g de azúcar
  • 4 huevos
  • 200 ml de nata para montar (mínimo 35% MG)
  • 250 g de harina de trigo
  • 10 g de levadura química (tipo polvo de hornear)
  • 1 pizca de sal
  • Azúcar extra para espolvorear la superficie

Proporciones y sustituciones

La nata aporta jugosidad y una miga más tierna. Si no hay nata, se puede usar crema de leche con buen contenido graso. No conviene sustituir por leche sin más, porque cambia la textura y el resultado queda menos rico.

Para un toque aromático, se puede añadir ralladura de limón o un poco de vainilla, pero sin pasarse. La bica gallega suele gustar precisamente por su sabor limpio, a mantequilla y huevo, con dulzor suave y agradable.

Cómo preparar la receta de bica gallega, paso a paso

Antes de empezar, conviene sacar los ingredientes del frío y preparar el molde. Un papel de horno bien colocado ayuda a desmoldar sin dramas. Si el molde es alto, mejor: la bica crece y queda muy bonita.

El objetivo del batido es incorporar aire al principio y luego mantenerlo. Por eso se bate bien la mantequilla con el azúcar, y después se añade la harina con suavidad. Así se consigue una bica alta, tierna y con buena miga.

  1. Precalentar el horno a 170 ºC con calor arriba y abajo, sin ventilador si el horno tiende a resecar.
  2. Preparar el molde con papel de horno o engrasando y enharinando bien, llegando a las esquinas.
  3. Batir la mantequilla con el azúcar y la pizca de sal hasta lograr una crema clara y esponjosa.
  4. Añadir los huevos uno a uno, batiendo bien tras cada incorporación para que no se corte la mezcla.
  5. Incorporar la nata y mezclar hasta que quede una masa homogénea y brillante.
  6. Tamizar la harina con la levadura e integrarla en 2 o 3 tandas, mezclando con espátula o a velocidad baja.
  7. Verter la masa en el molde y alisar la superficie con suavidad.
  8. Espolvorear azúcar por encima para crear una costra fina y dorada.
  9. Hornear entre 45 y 60 minutos, según el molde y el horno, hasta que esté dorada y cuajada.
  10. Comprobar el punto con un palillo: debe salir con migas secas, no con masa líquida.

Enfriado y desmoldado

Al sacar la bica del horno, conviene dejarla reposar en el molde unos minutos. Ese tiempo ayuda a que se asiente y no se rompa al manipularla. Luego se puede pasar a una rejilla para que termine de enfriarse.

Para un corte limpio, mejor esperar a que esté completamente fría. Si la miga está tierna y algo húmeda, el reposo marca la diferencia entre un corte perfecto y uno que se desmorona.

Ajustes según tu horno

Si la superficie se dora demasiado rápido, va bien cubrir con papel de aluminio a mitad de cocción, sin apretar. Así se protege la costra y el interior termina de cocerse con calma.

Si queda cruda por dentro, suele ser por temperatura alta o molde demasiado pequeño. En ese caso, mejor bajar un poco la temperatura y alargar el tiempo. La bica pide cocción suave para quedar jugosa sin hundirse.